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Bloomsday 100
por Pau Waelder

Gracias a un billete de avión que me consiguieron mis amigos Lola y Fran pude escaparme de Palma a Dublín durante poco más de 24 horas y asistir al Bloomsday número 100. Era un sueño que tenía desde el mes de marzo, pero que por trabajo y por presupuesto estuvo a punto de no cumplirse. Éste es el relato de mi experiencia en Dublín: no pretende ser una crónica periodística del evento, ni una reflexión sobre la obra de Joyce. Lo primero no me interesa y lo segundo está por encima de mis conocimientos.

Afortunadamente en esta ocasión, vivo en una isla que atrae a turistas de toda Europa, por lo que no fue difícil encontrar un vuelo charter directo a Dublín, que me llevó el día 15 por la tarde y me trajo de vuelta el 17 por la mañana. En el avión, era el único que llevaba pantalón largo. El pasajero que se sentaba a mi lado me preguntó si iba de vacaciones a Irlanda, y al explicarle que viajaba exclusivamente para asistir al Bloomsday, me dijo "así que es usted un fan de Joyce", y luego dijo dos cosas más que siempre han surgido en mis conversaciones sobre Ulises:

1. Confesó no haber pasado de las primeras 50 páginas.
2. Me preguntó a qué me dedicaba.

Por lo visto para ser lector de Joyce hay que ser filólogo o algo similar. No parece tener sentido que uno sea publicista, payaso o cualquier otra cosa.

En Dublín, me alojé en el Isaac's Hostel, un hostal barato en el que compartí habitación con nueve mochileros. Muy céntrico, este hostal de 14 euros la noche está situado al norte del río Liffey, junto al Bus Áras, en lo que en 1904 era Nighttown o el barrio de los burdeles, y ahora no es más que un barrio de hostales baratos que retiene una cierta mala fama ("vaya con cuidado por la noche",me advirtió mi compañero de vuelo). Aunque en ningún momento me pareció que me fuesen a atracar.

Una vez instalado en el hostal, dediqué la tarde y noche del 15 a deambular sin rumbo fijo por el centro. Por lo general, me gusta informarme antes de visitar una ciudad, estudiar un mapa, localizar los lugares que me interesan y planear a grandes rasgos un recorrido ideal. Pero por este mismo motivo, me gusta también dedicar un tiempo a vagar sin rumbo, a dejarme sorprender por la ciudad, a callejear como un perro y moverme atraído por las luces de una plaza, el bullicio de un local, tal vez un edificio que capte mi atención, una música, un olor... Había estado antes en Dublín, por lo que esta vez el paseo más que una exploración fue una suerte de reencuentro.

Mis pasos me llevaron de una forma natural a través del puente O'Connell hasta el Trinity College y de allí a Grafton Street, la calle de las compras, que a esas altas horas de la noche (20 h.) estaba prácticamente desierta. Llegué hasta la entrada de St. Stephen's Green, girando a continuación por King St. y deambulando por las callejuelas hasta topar con Dame Street. No sin problemas para acostumbrarme al tráfico inverso (el pavimento me indicaba look right pero mi cabeza se giraba por acto reflejo hacia la izquierda), crucé Dame y fui a parar finalmente a Temple Bar. Aunque la oferta es amplia, me dirigí sin dudarlo al Oliver St. John Gogarty, un pub que ya me había gustado la primera vez que lo visité. Puestos a hacer un viaje joyceano, qué mejor que este lugar que toma el nombre del poeta y amigo de Joyce, el "gordo Buck Mulligan" de Ulises. En el segundo piso, unos músicos animaban el ambiente con canciones típicas irlandesas, entre las cuales la famosa:

Whack folthe dah, dance to your partner
Welt the flure, your trotters shake,
Wasn't it the truth I told you,
Lots of fun at Finnegan's Wake.

Tres pintas de Guinness y nada para cenar me llevaron algo achispado de vuelta al hostal, a eso de las dos de la mañana. No me faltó tiempo para enviar algún SMS para dar envidia a los amigos: "stoy n Dublín m tmo 1 Guinness a t slud ;)".

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Souvenir joyceano: una copia de Ulises comprada en la James Joyce Tower y sellada con fecha 16 de junio de 2004.

 

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Tarjeta del Oliver St. John Gogarty: uno de los muchos pubs que se encuentran en Temple Bar, con música en vivo cada noche.




 

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