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Sic Placitum en el Festival Internacional de Payasos
Os ofrecemos desde este weblog un seguimiento "de narices" del festival, para compartir con vosotros el evento.
Si queréis escribirnos, enviad un e-mail a: payasos@sicplacitum.com


12/2/2002  
Okidok² despide el Festival

Informa Sik, enviado especial

Ayer domingo, último día de la 10ª edición del Festival Internacional de Pallassos de Cornellà, fue el “Día de la Sonrisa solidaria” (actuaron Pallapupas-Pallassos d’Hospital y Pallassos Sense Fronteres); también fue el día del Circo –Raluy, por supuesto- que tras haber cedido la carpa para los diversos eventos del Festival, ayer les tocó llenarla con toda la fantasía de la que son capaces, que es mucha; y el día –o la tarde- del Concert de la 10ª edició, un concierto de música de circo con proyecciones de diferentes momentos de las ediciones anteriores del festival, que se ofecía en el mismo espacio mágico a las 18h. Pero sin duda, ayer fue el día –o la noche- de Okidok².
Imaginad que un personaje de dibujos animados –pongamos Jessica Rabbit-, tuviese un devaneo amoroso con el más absurdo personaje de “Fin de Partida” de Beckett, y que el escenario de tan extraña relación fuese, por ejemplo, la Luna de Méliès, con poca gravedad, muchas sorpresas y ninguna palabra. Imaginad que, de tal aventura, nacen dos gemelos, como Castor y Pólux, pero que en vez de hacerlo de huevos de cisne lo hagan saliendo de una diminuta carpa de circo que proyecta estrellas a la noche. Y Pensad lo que ocurriría si estas criaturitas, de pronto, cobrasen conciencia escénica y se propusieran sorprender a los espectadores con los mejores trucos y los más extraños recursos: cajas de cartón, una misteriosa puerta giratoria, una zanahoria gigante... el resultado, que podría llamarse “Ha ha ha” (así se titula el espectáculo de Okidok²) tendría mucho de cómico, de onírico, de dibujo animado con vestidos de ensayo de comedia de corral del s. XVI... ¿Qué estoy diciendo?
Intenar explicar el espectáculo de ayer es como intentar pintar un arco iris con tinta china negra. Todo lo que puedo hacer es aproximarme, deciros que mi pobre nariz apenas se levantaba del suelo, doblado como estuve de risa durante toda la actuación con las peripecias de esos dos onomatopéyicos clowns capaces de realizar los números físicos más sorprendentes sin darse importancia, porque lo suyo es apilar cajas de cartón, convertirlas en barco, disputarse una parcela de escenario, convertirse en carrusel o acróbatas, perseguir zanahorias o marcarse un rap mudo demostrando que pueden ser tan duros como Eminem, sin dejar de ser tan tiernos como una galleta mojada en leche con azúcar. ¿Qué hizo el público? Reír sin parar durante hora y media, y aplaudir después durante diez minutos, sin dejarles marchar, haciéndoles salir a saludar tantas veces como fuesen necesarias para que regresaran a Bélgica con un buen recuerdo, o a su luna de Méliès con una sonrisa en los labios, la misma que nos dejaron a nosotros adentro, en esa parte del alma que a veces no ríe cuando reímos nosotros, pero que ayer, de vuelta a casa, iba contando estrellas, bailando con todas las farolas y haciendo reverencias a los gatos. Okidok², grandes clowns y sin duda una de las mejores compañías que han pasado por este festival, fueron la mejor despedida a diez días de risas. ¡La guinda bien escogida de un Festival que no volverá hasta -¡snif!- dentro de dos años!

Y a este modesto corresponsal de zapatos grandes y nariz roja no le gustaría despedirse sin dar las gracias, en nombre de Sic Placitum, a la toda la organización del Festival de Pallassos de Cornellà, y en especial a Gemma Campos y el gabinete de prensa, por su amabilidad y su atención. Muchas gracias a todos... ¡Y a seguir riendo!

Sik
publicado por Sik 10:30 AM


12/1/2002  
Clowntemporani y Mikos

Informa Sik, enviado especial

De nuevo una cita en el sugerente espacio de la carpa del Circo Raluy. De nuevo problemas para aparcar el payasomovil. De nuevo esa mágica sensación de estar cruzando la barrera que separa lo real de lo onírico. Siempre que entro en este circo, estoy seguro de que me siento como se debió sentir Alicia al entrar en Wonderland. Claro que yo no llegué aquí corriendo tras un conejo... ¡Ejem! Y dejando a un lado lo personal. El espectáculo anunciado era "Clowntemporani", otra de las producciones propias del Festival, junto con la magnífica "Euroclowns 3". "Clowntemporani" prometía por tres cosas: la buena intención de mezclar en un cócktel artístico la danza contemporanea, el clown y los malabares; la buena propaganda que la presentaba, y sobre todo, la nómina internacional de integrantes: Evgueni Pimonenko, de Rusia; la Compagnie A&O, de Francia; la también francesa compañía de Danza Festibal, y la compañía catalana Leandre&Claire. Con un repato semejante y una hora y media por delante para hacer vibrar a una carpa llena hasta la bandera, "Clowntemporani" hubiera podido ser el gran espectáculo del Festival. ¿Y sin embargo...?
Mi predisposición era absoluta. No creo que mienta si me aventuro a asegurar que también lo era la del público. El espectáculo no estuvo mal. Y sin embargo, algo no acabó de cuajar. Hay que decir que tanto A&0 como Evgeni Pimonenko estuvieron impecables. Pero les faltó tiempo. Creo que a Evgueni no nos hubiera importado verle unos minutos más. Todo lo contrario ocurrió con los números de danza, magníficos en cuanto a su ejecución, pero quizá un poquito largos y demasiado reiterativos -habría bastado con un poco más de colorido, por ejemplo-. ¿Y Leandre&Claire? En fin: estuvieron. Su número con globos gigantes tuvo un punto entretenido, pero ocurrió lo mismo que con las actuaciones de Festibal: faltaba algo. Para ser un espectáculo presentado como "poético, sensual y plástico", diría, sin ser malo y sin voluntad de ofender, que plástico sí hubo, pero que le faltó sensualidad y, sobre todo, poesía. Y eso que, de entrada, se contaba con todos los ingredientes necesarios. Quizá fue un error del cocinero. Odio las malas críticas. Pero "Clowntemporani" me decepcionó. A lo mejor es que este humilde "pañaso" es demasiado clásico. En fin...
Volví a mi payasomovil y me dirigí al Auditori, donde los rusos Mikos presentaban "Mikos" -¡Qué cosas!-, y ocupé mi localidad con la esperanza de que su humor venido del frío calentara un poquito mi ánimo.
La puesta en escena, impecable y mínima: un perchero y un piano. Los actores, "tipos" prometedores: el pianista "aristocratado", el viejo, el desarticulado, el jefe de estación, el vagabundo. La trama: una serie encadenada de gags a medio camino entre la virgería gestual y el número musical. El resultado: extraño y divertido, a pesar de que el tempo, en ocasiones, se hizo demasiado lento. Burlas recurrentes y efectivas se combinaron con sorprendentes números -como uno en que el vagabundo, lleno de cazos, sigue la pieza tocada al piano con una pelota de ping pong-. Quizá el listón de la "presencia rusa" en el Festival había quedado muy alto tras la actuación de Licedeï la semana anterior. Está feo comparar, y además sería un error, porque se trata de dos planteamientos bien diferentes. A pesar de todo, el subconsciente nos traiciona, y uno sale diciendo (y oyendo decir) "no ha estado mal, pero a mí me gustaron más los otros..."
Lo sé, lo sé. Si dejo la cosa aquí y os digo que esta fue la jornada de ayer, algún avispado se dará cuenta de que estoy escurriendo el bulto, porque no he dicho nada de "Bür0", el show de Azema y Verdier en el "Cabaret Clownesc". Un contratiempo de última hora -es decir, las 12 de la noche- me impidió asistir. Creedme que lo lamento: tenía muchas ganas de ver a esos tipos y deciros que la noche de ayer se derró con un espectáculo realmente bueno.Otra vez será.
Recuperado del contratiempo, esta noche nos espera Okidok2, la compañía belga que viene a presentar "Ha ha ha". Dicen que son como un cruce entre los dibujos de Tex Avery y el teatro de objetos. Sic Placitum no faltará a la cita.

¡Ah! Hoy es el día de la Sonrisa Solidaria. A las 12h, en el Orfeó Catalonia, "jarabe de risa" agrupará a diversas compañías de payasos de hospital, y a las 20h, en el mismo lugar, Tortell Poltrona se presenta con sus Pallasos Sense Fronteres para explicarnos porqué es tan necesaria la risa en los lugares donde los niños casi la han perdido. Si podéis, no dejéis de asistir a estas citas: el dinero recaudado irá integramente a las entidades en cuestión.
Con Pallapupas-pallassos d'hospital, os podéis poner en contacto en pallapupas@hotmail.com
Con Pallassos sense Fronteres hacedlo a través de www.clowns.org

¡Ni un solo ninño sin sonrisa!
publicado por Sik 1:07 PM


11/30/2002  
Goodbye my love o una de espías de las buenas...

Informa Sik, enviado especial

Cuando un malvado general escapa de la prisión de máxima seguridad en la que estaba confinado, la humanidad queda en peligro -el militar en cuestión es un villano de los importantes-, y sólo existe una solución, desesperada donde las haya: recurrir al superagente Mike y sus dos ayudantes, Marta y Pete. Mike es un tipo duro, con clase, un hombre hecho al peligro, alguien capaz de dejar al mismísimo James Bond con cara de aprendiz de espía. Y es que tendríais que haberle visto haciendo esquí acuático en Mónaco, sin quitarse el traje, sin despeinarse -más bien retocándose el peinado con las olas-. La presentación del agente, típica del cine de género -música sugerente, chicas encandiladas y sonrisa indolente- relajan la tensión: si Mike está aquí, el caso está resuelto. Y el resto del espectáculo es, justamente, eso: un gran espectáculo, magnífico, impecable; una verdadera peli de espías, en la que el malo tiene un esbirro más malo aún, y en la que no faltan persecuciones en vehículos a toda velocidad, coches que se estrellan, aviones que explotan, encuentros en garitos en los que canta una diva -a lo Mata Hari- contratada por el villano para seducir al agente y acabar con él, puñetazos, tiros, artes marciales, perritos pesados que te reciben al llegar a casa y mensajes secretos que se autodestruirán en cinco segundos, cuatro, tres, dos, uno, ¡¡Booom!!
Y mantener este ritmo trepidante y frenético, además de no ser fácil, es todo u reto si tenemos en cuenta que todos los medios los produce la mímica de los actores. Con una puesta en escena mínima y una imaginación desbordante, tenemos todos los detalles cinematográficos imaginables. Porque "Goodbye my Love" no es teatro: es cine de espías, una buena peli de superagentes ariesgando su vida en una misión secreta en Viena. Viena... Viena... (Mike no es muy bueno con la geografía) "¡La capital de Austria!" Le recuerda el mensajero holográfico que le anuncia la misión. ¡Claro, Viena!

Esta es la segunda producción que los franceses Dram*Bakus presentan en el Festival. Si el jueves nos sorprendieron con "Societe Anonyme", anoche lo hicieron mucho más con "Goodbye my Love". Si a estos chicos les da por producir secuelas de las aventuras del superagente Mike, James Bond ya puede ir planteándose seriamente su jubilación. Alguien que se deja preparar un cóctel de alcohol, detergente y matarratas, lo remueve con un arenque muerto y lo engulle de un trago y sin pestañear es, sin duda, un tipo durísimo. El mundo está a salvo en sus manos...

NOTA: La programación de hoy sábado es una de las más intensas del Festival. Por la mañana el espectáculo infantil "Totó monta el seu circ", a las 12'30h en el Mercat Municipal de Sant Ildefons. A las 17'30h, en el Patronat, Marcel Gros presenta "Vibracions", su nuevo espectáculo -¡si no le conocéis, no faltéis a esta cita!-. A las 19'30h en la Carpa del Circo Raluy situada el la Plaça Catalunya de Cornellà, una producción propia del festival, Clowntemporani dirigida por Genis Matabosch. Mikos, aristócratas del clown, actuarán a las 22h en el Auditori, completando la presencia rusa en el festival -la semana pasada le tocó el turno a Licedeï, y en el "Cabaret Clownesc" presentado en el Titán, Azema-Verdier, de Alemania, nos llevarán al oscuro mundo de la rutina burocrática en "Bür0".
por si esto fuera poco, el Festival se completa con una serie de exposiciones muy, muy recomendables. Además de la dedicada a Rogelio Rivel, de la que ya hemos hablado, podemos visitar también una muestra vestidos de Carablanca en Barcelona, en la sede del Nou Teatre Lliure (hasta el 22 de diciembre); Joan Soler-Jové dedica una mirada a Charlie Rivel en el Centre Cultural Joan N. García Nieto (hasta el 20 de diciembre); al Palau de Can Mercader veremos una Mostra internacional de Festivals de Riure (hasta el 13 de diciembre); una exposición de fotografías de Clowns de Yvon Kervinio a la FNAC de Diagonal Mar, y otra dedicada a la histórica saga de los Fratellini en el Castell de Cornellà, hasta el 8 de diciembre. ¿Os parece poco? Y lo que es peor... ¿Tendrá este pobre "pañaso" metido a corresponsal tiempo de comerse un bocadillo entre tanta carcajada? ¡Mañana os cuento!

publicado por Sik 11:28 AM


11/29/2002  
Un jueves de risa con Dram*Bakus y Álex Navarro

Informa Sik, enviado especial

Pues si, leidisanyentelman, tal como suena. Un día de risa, de la buena, anticipando un fin de semana de narices. ¡Menudo jueves! La Filmoteca repetía “Yoyo”, para los rezagados que no pudieron verla el domingo pasado, y poco más tarde, en la sede del “Patronat cultural i recreatiu” de Cornellà, teníamos una cita con Dram*Bakus, el cuarteto francés que hace doblete en el festival –ayer presentó “Societe Anonyme” y esta noche, en el mismo espacio, “Goodbye my love”, prometedora parodia de los tópicos típicos films de espionaje-.
“Societe Anonyme” es eso, una empresa fantasma, anónima, dirigida por un jefe fantasma, anónimo y gris, claro, como tantas sociedades anónimas que proliferan en nuestra sociedad, cada vez más anónima también. La pequeña compañía cuenta con tres trabajadores que “habitan” su espacio más allá de su horario de trabajo. La empresa es sus vidas, su libertad –o la falta de esta-, su tiempo libre –el de dormir, sin salir de la empresa, claro-, para seguir trabajando al día siguiente en una rutina enajenadora que, por supuesto, acaba dando sus frutos: cada uno busca evadirse como puede, si es que puede hacerlo bajo la constante vigilancia del jefe, que aparece una y otra vez recordándoles su obligación de no distraerse y volver al trabajo. ¿Hay alguien a quien no le resulte familiar? Dram*Bakus puede llevar su parodia al extremo, encadenando una serie de gags que nos hacen reír no sólo por lo imaginativo, sino por lo que de nosotros mismos reconocemos en ellos. “Societé Anonyme” es una caricatura, y como tal, se perfila a partir de una realidad evidente. ¿Acaso nuestro modo de vida no nos convierte en trabajadores permanentes de nuestras respectivas “sociedades anónimas”? ¿Quién no se ha ido a dormir alguna vez con la sensación de que su tiempo no va más allá que del colchón al trabajo? ¿Y quién no ha buscado en su trabajo esos momentos de “evasión”, de ensueño, de distracción con el fin de no acabar reducido a ser el hombrecillo gris y sin miras que es su jefe?
Este cuarteto de antiguos alumnos de la prestigiosa escuela internacional de teatro Jacques Lecoq de París parodian, con mucho humor, una dosis similar de ternura e ironía y, desde luego, con muy buena puntería, el mundo de la empresa, la maquinaria del trabajo alienador y constante. Quizá ellos representen una imaginaria sociedad anónima, pero la clave del espectáculo es, justamente, que no hay nada de anónimo en su empresa: todos conocemos la sociedad del trabajo. Tal vez por eso nos reímos tanto con ellos, porque alguna vez quisimos hacerlo de nosotros mismos...

El otro espectáculo de la velada entraba dentro del programa del “Cabaret Clownesc”. En ese reducido espacio, un clown acostumbrado a los espacios reducidos, al pequeño formato y las grandes carcajadas, Álex Navarro, secundado por Caroline Dream, su “despareja” escénica. El resultado: hora y media de risa continua. ¿Y el vehículo? Un espectáculo que se titula “Niu Adventurs” como podía haberse titulado “Vamos a domar un perro de peluche”, “Sal aquí si tienes un par de huevos” (en sentido literal, claro: para se voluntario en su espectáculo sólo se requiere tener dos huevos de verdad, en la mano y a la vista) o “el show en el que un conejo saca al mago de la chistera”. Por decir algo. Porque podrían decirse muchas otras cosas, pero lo mejor es que en el fondo, el espectáculo funciona por su mismo sin decir absolutamente nada. Si alguien os pregunta ¿de qué va el show de Álex Navarro y ? Sólo hay dos respuestas posibles: o le decís que, entre otras muchas cosas, va de un mimo conceptual contemporáneo con un pene que le asoma por el dobladillo del pantalón, o le decís, “vete a verlo”, y acabáis primero. Claro que, bien pensado, hay una tercera opción: podéis partirle la cara y andando. No perderéis un amigo por ello: ¡al contrario, ese amigo no va a separarse de vosotros! (por lo menos, hasta que os devuelva la bofetada). Y lo bueno es que ni siquiera le habréis engañado, porque el show también va de eso: de un payaso que se deja partir la cara para que el público se ría. Más aún: va de un payaso tan profesional que es capaz de repartir bates de béisbol entre los presentes para que le peguen una paliza. ¡Todo por la risa! ¿No será culpa nuestra, por haber creado una sociedad tan violenta? Un clown como Álex lo tiene claro: “si me das una bofetada y la gente se ríe... ¡Si llamo a tres y me dáis una paliza, será la hóstia!” Y lo fue. En todos los sentidos. Desde el primer minuto hasta el último.

Pol sierto: Álex Navarro tiene su propia web. Su dirección es:
www.clownplanet.com ¡No la perdáis de vista!

Seguiremos informando...


publicado por Sik 12:59 PM


11/28/2002  
Speedy Banana en el Titán

Informa Sik, enviado especial

El Centre Social Titán de Cornellà, un precioso edificio a medio camino entre castillo-disney y casino colonial, se ha convertido, con motivo del festival, en un improvisado cabaret. Cabaret Clownesc es la excusa perfecta para que los montajes de pequeño formato tengan cabida en el festival lejos de grandes aforos. Un espacio íntimo, en este antiguo cine recientemente rehabilitado, sirve para dar cobijo al proyecto. Para acceder a él, además, hay que cruzar un vestíbulo. ¿Y qué? ¿No hay que cruzar uno para entrar en la mayoría de los edificios públicos? Pues sí, listillos. Pero decidme, ¿en cuantos vestíbulos podeis ver una exposición dedicada al recientemente fallecido Rogelio Rivel (hermano de Charlie Rivel, efectivamente), en la que se exhiben carteles históricos, fotografías inéditas y algún que otro recuerdo? ¡Ah! Así que la cosa, desde el principio, iba tomando forma de noche prometedora. Se me erizaron los cordones de los zapatos cuando vi al viejo Chaplin riendo en una fotografía de las payasadas de Celito, que le imitaba vestido de Charlot. Pequeña pero tierna exposición, la del Titán... ¿Y qué más me esperaba? Aquí está la cuestión: supongo que el desajuste entre lo que esperaba y lo que realmente me esperaba, es lo que marcará la crónica de este "jumilde pañaso" que les escribe.
Las referencias me hablaban de un electricista desastroso, una especie de Jeckyll&Hide de la lampistería. Estaba abierto a todo, al humor más delirante y absurdo, a la fantasía más evasiva o a una dulce mermelada de lo cotidiano... Pero no hubo nada de eso. Al menos, nada en la dosis esperada. Cierto que el espectáculo contó con algún gag acertado -los cinco primeros minutos crearon una expectación que hubiera resultado suficiente de no ser porque, poco a poco, la temperatura humorística del público se fue acercando a cero-, y me atrevo a decir que, con la mejor intención del mundo, Speedy Banana había basado Kilowatt, que así se titula el espectáculo, en jugar esa arriesgada baza que es la complicidad del público. Dicho de otro modo: si conectas -tarea supuestamente fácil para un electricista- no hay problema. Si no lo logras, el trabajo se va a pique. La ironía está en que el pobre lampista, no conectó como tal -base del show-, pero tampoco como humorista. Las carcajadas se fueron espaciando, llegaron a convertirse en tímidos esbozos de tosido y -en lineas generales- se fundieron, como los plomos del cuadro eléctrico del protagonista.
No sería justo decir que la gente se aburrió, pero sí lo es decir que lo hizo una buena parte de los presentes. Algunos, incluso, abandonaron la sala antes de finalizar la función -cosa que, en cualquier caso, me parece una falta de respeto tremenda-. Personalmente, lo pasé fatal cuando, al final del show, nuestro electricista salió a recibir unos aplausos de cortesía limitada y escaso voltaje. ¿Qué se le va a hacer? No hubo "conexión". No sé cuál fue la avería , pero Speedy Banana no dió con ella, o si lo hizo, no supo cómo arreglarla.
Odio tener que decirlo, pero creo que hubo más intención que efecto. Cierto: todo el mundo puede tener una mala noche. Sin duda, esta fue la suya.
Mañana, en Cabaret Clownesc, le toca el turno a Álex Navarro, que presentará sus Niu Adventurs junto a Caroline Dream. Me atrevo a augurarle lo mejor. A ver si se nos quita este amargo regustito a plátano...


publicado por Sik 12:54 AM


11/25/2002  
Un domingo de risa y una tarde en el cine.

Informa Sik, enviado especial.

Pues justamente eso: un domingo lluvioso para saltar charcos, bailar a lo Gene Kelly con paraguas de colores y reírse de la cara de los que llevan gomina en el pelo bajo un chaparrón inclemente como el que arreció ayer.
La programación del festival, tranquilita y de café, como el domingo mismo. A las 12 del mediodía, uno tenía dos opciones importantes: o asistir a la iglesia o al otro espectáculo en curso, Euroclowns 3, que era la repetición de la producción a la que asistimos el viernes, la encargada de abrir el festival. ¡Última oportunidad para los que no quisieron perderse las peripecias de Peter Shub, Alfredo&Adrenaline, I Rastelli y compañía.
Lo de la tarde de cine era inexcusable: ¡Poder ver, en pantalla grande, al mismísimo Charlot, justifica cualquier mojadura, resfriado, paraguas roto, calcetín empapado... y es que la Filmoteca de la Generalitat de Catalunya ha querido aportar su granito de arena al Festival y ha aportado un monumento entero al cine circomatográfico -¿se dice al revés?-, con un ciclo que comenzó el viernes 22 y durará hasta próximo jueves 28 (consultad cartelera en el programa del festival, www.festivaldepallassos.com.) Las joyas de ayer eran “El circo”, de Chaplin, y “Yoyo”, con Pierre Etaix a la cabeza del reparto, un clásico del cine clown. Pero la cosa no acaba aquí: llueva o no llueva, contra viento, marea, fluctuaciones de la bolsa internacional y mareas negras en las costas gallegas, la Filmoteca nos seguirá regalando circo en pantalla grande, con grandes homenajes a los más grandes de esa gran pantalla –no sé si se me entiende-, poniendo en pantalla la grandeza de Fellini, gran amante del circo, o Charlie Rivel, el circo mismo, a cuya memoria se dedica este Festival. ¡¡Que no hay excusa, vamos!! Si no podéis asistir al Festival, id al videoclub más cercano y asaltadlo nariz en ristre, lleváos a casa “El Circo”, o “Candilejas” (o, ya puestos, la filmografía completa de Chaplin), “I clowns” o “La Strada” de Fellini (o ya puestos, también su filmografía completa), y más difícil será encontrar “Akrobat Schööön”, film alemán de 1943 protagonizado por el circo mismo, y Charlie Rivel (tanto monta, monta tanto), aunque para hacerle un homenaje al “jefe”, ni siquiera necesitáis el vídeo: Coged una silla destartalada, una guitarra herida, mirad hacia la luna y aullad hilando el cordoncito de plata que os separa del niño que una vez os llevó de charco en charco, dejando vuestros zapatos anegados de ilusión por la lluvia.
De ambas cosas tenemos para unos cuantos días aún, en esta pequeña capital de la risa que es Cornellà estos días.
Seguiremos informando...

¡¡Me voy a pisar charcos!!


publicado por Sik 12:44 PM


11/23/2002  
Sábado 23 de novembre, LICEDEI presenta su espectáculo Pokatukha.
Informa Sik, enviado especial

Rusia, actualmente asociada con devastadoras actuaciones de ejercitos terroristas que prueban nuevas armas químicas en teatros en los que otros terroristas retienen a cientos de rehenes, fue una vez conocida, entre otras cosas, por el esplendor de su circo. Pero claro, en un estado en el que hasta los heroicos militares tienen dificultades para percibir su nómina, podéis imaginaros cómo está la cosa para los payasos... ¡Y sin embargo, a pesar de la diáspora de artistas del Circo Estatal de Moscú, decir payaso ruso es sinónimo de risa garantizada! De entre todos ellos, quizá Licedeï sea uno de los nombres más sugerentes. ¿Qué por qué? Porque supieron meterse en el bolsillo al Cirque du Soleil, por ejemplo, o porque de su seno surgió el mismísimo Slava Polunin –grande, grande, grande y enamorado de su arte, al que un servidor admira tanto como Putin a Darth Vader- que estuvo en este Festival en 1996.
Pues eso. Que Rusia, además del mejor vodka, produce unos payasos excelentes, y en el Festival de Pallassos de Cornellà tienen un espacio propio. Esta edición cuenta con Licedeï y con los excepcionales Mikos, capaces de hacer con su cuerpo cosas que muchos no podemos hacer ni con la mente.
Así que esta vez me esforcé por llegar puntual para poder aparcar el payasomóvil sin problemas, situarme en mi butaca, disfrutar de la calefacción, que se agradece, y esperar impaciente a que los 18 integrantes (¡nada menos!) de la mítica compañía saliesen a escena para llevarme por ese mundo de los sueño suyo, en el que las pesadillas nos matan de risa.Y así viajé con ellos. El decorado consistía en tres muros de color azul, algo así como el patio de un barrio humilde, con una enorme luna menguante presidiendo la noche. Y nada más. tres paredes, unas puertas, una luna y mucha poesía. Porque poesía es ver a un vagabundo improvisando un tango con los instrumentos que nacen de una máquina de coser; o ver a unos niños pelearse para acabar bailando el can-can más desenfrenado jamás visto; o ver a dos borrachos jugando a la ruleta rusa (homenaje a los tópicos de su país, con mucho, mucho humor) y casi matarse de la risa; o asistir al milagro de que a otro borracho (¿no será otro tópico tanta borrachera?) se le llene la jarra de cerveza cada vez que la extiende, así, por las buenas, sin surtidor ni nada... ¡Y llegue a plantarse en el patio de butacas y poner perdidos a todos los presentes convirtiéndose él mismo en una fuente! ¿Más poesía? Imaginen al vagabundo subido en una silla, con un espejo en las manos, jugando con el público y provocando, literalmente, una lluvia de corazones sobre ¨los espectadores. Porque esa es otra clave del arte de Licedeï: el público no les ve: les vive. Bien, en el caso del espectador apaleado por toda la troupe, podría decirse que les sufre. ¿Su delito? ¡Tener una mosca en la calva!
Lo sé, lo sé. Todo esto que estoy escribiendo no tiene ni pies ni cabeza. Pero poneros en el lugar de este humilde corresponsal y decidme cómo explicaríais a alguien que no lo hubiese visto que lo que ocurre cuando morimos es justo lo que predijo Michael Jackson en Thriller, o probad a contarle a alguien que los sorprendente no es que una bailarina clásica acabe desnuda sobre el escenario y pierda el pubis (¡?) en plena actuación, sino que este acabe convertido en el flequillo del payaso que lo encuentra.
Son, por supuesto, tonterías. Locuras. Absurdos. Pokatukha. Una pokatukha detrás de otra. Porque sí. ¿Por qué no? Alguien debe estar aún mareándose los parásitos y buscando un hilo conductor, una razón de ser a todo lo que ha visto. No es mi caso: jamás tanta tontería junta me hizo reir tanto. Ver a un torero engullido por una sardina gigante no tiene precio, como tampoco lo tiene, a estas alturas, ver a un astronauta famélico plantar la bandera de la antigua Unión Soviética sobre el cuarto menguante de la luna. ¿Y quién pide más? Licedeï apuesta por el "porque sí", y gana porque no puede ser de otra forma. No son aptos para todos los públicos, ni políticamente correctos, ni considerados con el público -al que maltratan cariñosa y reiteradamente, con toda la alevosía que el aforo les permite-. Son payasos, y los payasos hacen tonterías. Eso lo saben todos los niños. Ellos han venido a recordárselo a los adultos. Los payasos hacen tonterías. Licedeï hacen pokatukha. Y para que el público las haga también, terminan el show lanzando al patio de butacas tres enormes globos de colores (¡quiero decir enormes de verdad!), para que el niño que nos duerme dentro se ponga a dar saltos y a jugar con ellos (si alguien recuerda el Snowsohw de Slava que estuvo de gira hace unos años, ya sabe de qué globos hablamos: no es ninguna casualidad).
Definitivamente, Putin debería dejar el gobierno de su país en manos de esta gente. Yo voto por ellos.
¡Qué tontería!

publicado por Sik 11:53 PM

 
Viernes 22 noviembre. Inauguración del festival, gala Euroclowns 3 y entrega del Nas d’Or Honorífic.

Informa Sik, enviado especial.

Llegué, como siempre, justito. Aparqué el payasomóvil, con ciertas dificultades y alguna que otra infracción, cerca de la Plaza Catalunya de Cornellà, y me dirigí a la Carpa del Circo Raluy, escenario del evento, aún más mágica de noche que de día, con todas esas lucecitas que la convierten en constelación de la risa.
Me abrí paso entre centenarias caravanas de madera –el Raluy es un Circo Museo- y ocupé mi localidad, dándole vueltas y vueltas a la gorra, de pura excitación: “¿será verdad que se van a dar cita tantos payasos juntos?”
La primera sorpresa fue el pequeño homenaje a Fellini –o a Nino Rota, su mano derecha musical- que se marcó la orquesta del maestro Carmino d’Angelo. La segunda, casi inmediatamente, fue la aparición en el centro de la pista de Lluís Raluy, anfitrión del evento –dirige junto a su hermano el circo que lleva su nombre-, que es además uno de los Carablancas más carismáticos que existen en activo, tocando su inseparable concertina. Algo que empieza así promete ser muy, pero que muy especial. ¿Cómo podría superarse? De sacarnos de dudas se encargó Peter Shub. Este rey del mimo, en la más pura tradición del clown solitario, salió a la pista con su maleta, una cámara diminuta, un perro invisible, un trípode con el que hubiera hecho el amor de no haber sido porque se le transformó en gangster, y se hizo crecer un brazo, se estiró la cabeza, demostró sus dotes como domador de papel higiénico, se metió al público en el bolsillo y le dejó la cosa muy difícil a Alfredo&Adrenaline, que fueron los siguientes en saltar a la pista. Esta pareja canadiense fue presentada en Europa durante la primera gira del Cirque du Soleil, en 1990, y desde entonces, han paseado el caos por medio mundo. Alfredo, discípulo de Marcel Marceau -¡cuidadín!-, encarna a un artista estirado que se toma lo suyo -¿qué es lo suyo?- muy, muy en serio. Adrenaline es justamente eso: pura adrenalina en un metro y medio de estatura, un vestido roto, unas medias agujereadas, una cara que es pura mueca y unos pechos que la imitan –la mueca, digo, en fin: ¿nunca habéis visto unos pechos haciendo muecas? Adrenaline podría enseñaros-. Es la descoquetería descocada, la clown terremoto que mastica chicle para pegarlo en el traje de Alfredo y volverlo a mascar y tirarlo al suelo y volverlo a mascar y perderlo y encontrarlo y volverlo a mascar... Y el bueno de Alfredo, mientras tanto, lo mismo intenta deleitarnos con un número de mimo clásico que con un concierto de música, clásica también, hasta que llega la clásica revientanúmeros armada con un chicle... ¡O con una motosierra!
Uno de los máximos galardones que se pueden esperar en el mundo del circo, te lo dan en Montecarlo, y ni siquiera tienes que ganarlo en el casino: sólo tienes que ser un clown de excepción, actuar en el Festival de Circo de Montecarlo y demostrar que eres capaz de sorprender a las piedras. O a los Grimaldi. Los Manducas lo han hecho ya dos veces, y al paso que van, les va a faltar estantería donde poner tanto clown de plata. Si alguien se vistiera con una estética del s.XIX, e intentara combinar las acrobacias más difíciles con el humor más desternillante... Pues no, tampoco se parecería a Los Manducas, porque ellos son ellos, que es mucho, y hay que verlo para creerlo pero, humildemente, después de verlos sigo sin creer que se puedan hacer esas cosas sólo a base de pulso. ¡Unos fenómenos, vamos!
Por cierto: ¿qué pasaría si dos bailarinas de la Ópera de París –ya sabéis, delgaditas, frágiles, angelicales y con tutú- hubieran crecido viendo compulsivamente películas de Chuck Norris? Pues eso es justo lo que les ocurre a las Soeurs Pillères. Salen a la pista con un número de ballet clásico, y en mitad de lo mejor... ¡zas!, una le suelta un mandoble a la otra, que sin perder la sonrisa, sigue bailando. ¡Zas! entonces aquella le encaja una patada de judo en plena boca del estómago, y la otra, en una contorsión fantástica, le retuerce las vértebras logrando un ruido de nueces cascadas. ¡Imaginad que, en su segunda salida, hacen lo mismo pero colgadas de un trapecio! Se pisan los dedos, se aplastan la cara a puñetazos, se abofetean... “¡Dios mío!” Escuché decir a una señora. Supongo que a estas alturas, la violencia ya no sorprende a nadie... ¡A menos que la veamos protagonizada por dos inocentes bailarinas en el centro de una pista de circo! Muy, muy recomendables, estas hermanitas. El día menos esperado jubilan a Van Damme y se quedan ellas como ídolos del cine-hostias. ¡Yo ya soy fan suyo!
Pero sin duda, uno de los momentos más emotivos de la noche, junto con la concesión del Nas d’Or Honorífic a Goty, fue ver en escena al patriarca de los Rastelli, el mismísimo Alfredo Rastelli, que sigue de augusto en plena forma a sus 78 años, sacudiéndonos en nuestas butacas cada vez que explota un piano, a un clown se le cae la cabeza, o se ablanda un clarinete como si fuera de goma... Los Rastelli son la leyenda original de los clowns musicales de pista: sus números los hemos visto un millón de veces, copiados hasta la saciedad... Pero ellos, demostrando que al original no lo supera jamás una copia, pasaron por Euroclowns 3 dejando una huella imborrable, más allá de la risa: la de la admiración. Los Nery’s, un trío portugués habituado a dormir en castillos encantados, completaron la nómina de artistas de la ilusión que hicieron de la noche de ayer una de las más especiales que este humilde payaso que les escribe ha vivido en muuuuuuucho tiempo.
El entreacto –el espectáculo duraba más de dos horas y media- se aprovechó para hacer la entrega del Nas d’Or. ¿Queréis saber cómo fue? Salió un alcalde, como siempre en estas cosas, y dijo lo que dicen todos los alcaldes en todos los eventos, sea un homenaje a un payaso o a un mártir del s. V. Demasiado serio para la ocasión, José Montilla, Alcalde de Cornellà, fue, también hay que decirlo, muy considerado –es decir, breve-. A pesar de todo, encuentro que, a falta de alguna nota de humor por su parte, hubiera sido magnífico que le soltaran a Adrenaline con la motosierra, por ejemplo, o que Peter Shub hubiese traducido su discurso en gestos (obscenos, claro), o qué se yo... ¡Humor, señor Montilla! Bastaba con haberse puesto una nariz roja... A pesar de todo, el protagonista de la noche, Goty, sí supo demostrar que estaba en forma, y se marcó unos pasitos de claqué, hizo las bromas que no hizo el alcalde y, cuando este le pasó el micro, el venerable ancianito habitado por un augusto impenitente dijo, muy solemne al micro: “Bueno, ahora tendré que decir yo algo...” Goty, visiblemente emocionado, que es lo que se dice en estos casos, pero que casi siempre es verdad, habló de sus viajes, de su carrera, de lo mucho que había aprendido de sus compañeros de profesión, del público y de los niños, habló de todo en la mitad de tiempo que el alcalde, nos arrancó una sonrisa, del corazón un trocito, y se fue tropezando, quedándose con todos, porque el que tuvo retuvo, y él tiene y retiene casi ochenta años de buen humor a cuestas.

Casi a la una de la madrugada volví al lugar en el que había (mal) aparcado el payasomóvil. Aún estaba allí, y no me habían puesto ninguna multa. A ver si es que a los agentes también se les ha contagiado el buen rollito clown. “A lo mejor, ahora en vez de poner multas”, pensé, “te cuelgan del limpiaparabrisas un papelito con un chiste.” Sería bonito, pero no haré la prueba. Esta noche tengo una cita con Licedeï, esos payasos rusos que hacen tonterías (en su lengua, “pokatukha”, que es el título del espectáculo.) Por si acaso, llegaré prontito y aparcaré bien.
¡Mañana os cuento!

Ahora os dejo con unas líneas de regalo, para los que queráis saber más acerca del ajomeneado (homenajenado... ¿cómo se llama al que le hacen un homenaje?) del Festival.

Especial Goty

Francisco Salas “Goty” (Madrid, 1924) es una de las leyendas vivas del circo español. Con el trio “Emy, Goty y Cañamón” en las décadas de los 40 y 50, recorrió los circos más prestigiosos de Europa: el Price de Madrid, el Coliseo dos Recreiros de Lisboa, le Cirque d’Hiver de París, los Circo Royal, Mexicain, Americano...
Su papel, del cual se ha convertido en todo un referente, era el de Augusto, en el cual además, tocaba la concertina.
“Goty” fue también bailarín, actor de zarzuela y revistas, y parte integrante de otros grupos de clown como Povi, Floren, Kike, el duo Goty-Moreno, y el formado con sus hijos Francisco Javier (Barcelona, 1964) i Jorge Ramon (Barcelona, 1954).
La nariz y la simpática torpeza de “Goty” han visitado, como el mismo se encargó de recordar al recoger el premio, cuatro continentes, cosechando sonrisas en lugares tan dispares como Taiwan, Corea, Indonesia, Tailandia, Singapur, Vietnam, Hong Kong o Macao.

Actualmente, Francisco Salas reside en Barcelona. La saga continúa en manos de sus dos hijos, que con el dúo Goty’s se mueven por los circos más prestigiosos de Europa: Circo Lidia Togni, Cirque Arlette Gruss, Cirque d’Hiver, Circus Nock...

El Nas d’Or Honorífic
Lo explicamos ayer brevemente: El Nas d’Or Honorífic es una distinción que el Festival Internacional de Pallassos de Cornellà concede desde 1992 a aquellas personalidades que con su trabajo se han erigido como divulgadores reconocidos del mundo del clown en el ámbito estatal. El galardón consiste en una reproducción de la nariz del maestro Charlie Rivel.
Otros galardonados con el Nas d’Or en ediciones anteriores han sido: Arturo Casilla (1992), Mary Santpere (1994), Pallassos Sense Fronteres (1996), Lluís y Carles Raluy (1998) y Emilio Aragón “Miliki”, en la 9ª edición del Festival.


publicado por Sik 12:43 PM


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