|
Manu Manzano
Nuestro poeta reincidente se presentó a sí
mismo en la anterior edición de esta página. Como
no tenemos noticias de que haya cambiado de nombre y se ha prestado
a seguir con nosotros, respetaremos el original texto. (Creo
que quise decir texto original...)
Su padre quiso ponerle de nombre —quizá como premonición
de su futuro carácter— Primitivo. No obstante,
el tesón de la madre consiguió imponer uno menos
estigmático (con perdón a todos los Primitivos
del mundo; Primitivo es un nombre como otro cualquiera; Atanasio
o Eufrasio, por ejemplo, también son nombres como otro
cualquiera), uno común y corriente, uno que no sobresaliera
sobre el resto y que, además, mira tú qué
coincidencia, acabó siendo el mismo que el de su padre,
el de su abuelo, el de su bisabuelo y el los dos tercios de
los habitantes masculinos del pueblo de Aragón origen
de la familia materna. Manuel. Le pusieron Manuel. Y acabaron
llamándole Manolo cabeza bolo, Manolín, Manolico,
Manolete como el torero que en paz descanse y en gloria esté,
y Emmanuelle, canturreado con retintín al poco de estrenarse
la película que arrastró a media población
a Perpiñán.
Ha pasado por tantos trabajos —en la escala social todos
han tenido una categoría equivalente a la que posee el
pus en el organismo humano— que prefiere no contarlos
(tocando el acordeón en el metro se lo pasó bastante
bien). No colecciona nada, no juega al bádminton y no
habla siete idiomas. Ha empezado varias carreras pero lo hizo
en esa edad en que las hormonas están aún asaz
inquietas y la cabeza en cosas substancialmente disímiles
a los "imperativos categóricos absolutos" por
un lado, y a los Bosquimanos por otro. Últimamente ha
ejercido de editor y de negro literario hasta que ha decidido
lanzarse al salvaje mundo editorial con un original propio bajo
el brazo pero firmado con seudónimo, por si acaso.
Manuel Langostillo Zamburiña (seudónimo de Manuel
Manzano), en contra de sus principios, ha puesto una vela a
una virgen milagrera para que sus libros se conviertan en sonados
bum de ventas y después se ha puesto a darle al magín
por si no resultan serlo. Mientras tanto, sigue dando sablazos
a conocidos, amigos y familiares (por este orden). Si desean
algún tipo de aclaración sobre los poemas contenidos
en estas páginas o simplemente cagarse en mi madre, háganlo
dirigiéndose a pmanumanzano@inicia.es
Gracias por su atención.
|